La Estancia Jesuítica La Candelaria es la más remota y agreste de las estancias que forman, junto con la Manzana Jesuítica, el sitio Patrimonio de la Humanidad de Córdoba. Está en plena sierra, en el noroeste de la provincia, rodeada de pampas de altura y pastizales, y llegar ya es una aventura por caminos de ripio. Por eso es también la que mejor conserva el aire de las estancias coloniales: silencio, piedra y horizonte.
Historia
Los jesuitas incorporaron estas tierras a fines del siglo XVII y las dedicaron sobre todo a la cría de ganado: mulas, vacunos y ovejas que abastecían al Colegio Máximo de Córdoba y se vendían en el norte. A diferencia de otras estancias, aquí la vida era dura y aislada, y la arquitectura lo refleja: un conjunto compacto, con muros gruesos, una capilla con espadaña, la residencia alrededor de un patio y corrales de piedra, todo pensado también para la defensa.
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, la estancia pasó a manos privadas. Hoy es propiedad provincial y se conserva como museo.
Qué ver
- La capilla, sencilla y de gran belleza, con su espadaña.
- La residencia y el patio con galerías.
- Los corrales de piedra y el paisaje de pampas de altura.
Cómo llegar
Se llega por caminos de ripio desde la zona de Cruz del Eje o desde el Valle de Punilla. Conviene vehículo alto, consultar el estado de los caminos y salir con combustible.
Consejos
- Consultá horarios antes de ir: al ser remota, los días de visita son limitados.
- Llevá agua y comida: no hay servicios en los alrededores.
- Combiná con Cruz del Eje y sus almazaras de aceite de oliva.