En el barrio Nueva Córdoba hay una iglesia que no se termina de descubrir la primera vez. La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de los Capuchinos —conocida simplemente como los Capuchinos— es una de las obras más complejas e intencionadas de la arquitectura religiosa argentina, y cada detalle de su fachada, sus torres y su interior fue pensado para contar una historia que empieza en el pecado y termina en la redención.
El edificio fue diseñado por el arquitecto Augusto Ferrari y construido entre 1926 y 1934. Su estilo es neogótico, con arcos ojivales, vidrieras emplomadas y una profusión de elementos escultóricos que hacen de la fachada un libro en piedra. Pero lo que la convierte en un caso único en la historia de la arquitectura argentina es el material: fue la primera iglesia del país construida íntegramente en hormigón armado, una decisión técnica revolucionaria para la época que le permitió a Ferrari resolver las formas góticas con una libertad estructural inédita hasta entonces.
Las dos torres asimétricas no son un error ni una decisión estética arbitraria: son el mensaje central del edificio. La torre izquierda fue construida truncada, a 40 metros, sin remate. Representa la materia, lo terrenal, lo que se interrumpe y muere. La torre derecha, en cambio, se eleva hasta los 70 metros con una aguja gótica que apunta al cielo. Representa el alma, la vida espiritual, lo que trasciende. Contemplar ambas torres desde la vereda es leer, en piedra y altura, la dualidad entre el cuerpo y el espíritu.
En la entrada principal, flanqueando el portón central, se encuentran las estatuas de Moisés y Juan el Bautista: el primero trae la Ley; el segundo anuncia la Gracia. En la cornisa, casi oculta entre los ornamentos, aparece la figura de San Francisco de Asís, en homenaje a la orden capuchina —rama franciscana— que encargó y administra el templo. Y para quien tenga ojo avizor, la fachada esconde un bestiario simbólico: lagartos, ranas y tortugas tallados entre los relieves, figuras que en la iconografía medieval representan los confines del inframundo, el límite hasta donde llega el mal antes de que comience lo sagrado.
El interior es igualmente extraordinario. Las 12 bóvedas que cubren la nave central no están decoradas con motivos geométricos ni con escenas bíblicas convencionales: están pintadas con los mapas estelares del cielo de Córdoba correspondientes a cada mes del año 1930, el año en que se completó la decoración interior. Mirar hacia arriba en los Capuchinos es literalmente mirar el firmamento cordobés de hace casi un siglo, con constelaciones reales, posiciones exactas de los planetas y una precisión astronómica que sigue asombrando a quienes la descubren por primera vez.
La Experiencia Capuchinos es el recorrido guiado que permite subir hasta la torre truncada, los famosos 40 metros de la torre de la materia, mediante una escalera caracol de 182 escalones. Desde allí arriba, la vista panorámica sobre el barrio Nueva Córdoba y el centro histórico es única. El recorrido dura aproximadamente una hora y combina la explicación del simbolismo arquitectónico con el acceso a zonas de la iglesia que no son visibles desde el nivel de la nave. Las salidas son de martes a domingo a las 9:30, 11:00 y 19:30 hs. En las noches de luna llena se organiza una versión especial con degustación gastronómica en la torre: una experiencia completamente distinta, más íntima y con agenda propia. Para reservar: 351-600-3084 o [email protected].
Las misas se celebran de lunes a sábado a las 8:00 y 19:00 hs, y los domingos a las 10:30, 12:00, 19:30 y 21:00 hs. La iglesia está ubicada en la esquina de Buenos Aires y Obispo Oro, en pleno barrio Nueva Córdoba, a pocos minutos del Paseo del Buen Pastor, la Legislatura Provincial y el Parque Sarmiento. El acceso al interior para visita libre es gratuito. La Experiencia Capuchinos tiene un valor de consulta por fecha y modalidad.