La Estancia Jesuítica de Jesús María fue fundada por la Compañía de Jesús en 1618 para sostener económicamente al Colegio Máximo de Córdoba. Su producción más famosa fue el vino: aquí se elaboraba el “lagrimilla”, del que se dice que llegó a la mesa del rey de España. Hoy funciona como Museo Jesuítico Nacional y es parte del sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Qué ver
- La residencia, de dos plantas con galerías de arcos, que alberga el museo con arte sacro, objetos de la vida cotidiana y piezas arqueológicas.
- La iglesia, de nave única y fachada sobria.
- El tajamar y los restos de la bodega donde se elaboraba el vino.
- El parque, ideal para descansar después de la visita.
Combinaciones
Hacé el Camino de las Estancias en un día: la Casa de Caroya, a 4 km, y Santa Catalina, a unos 20 km. Al mediodía, un almuerzo con salame y pastas en Colonia Caroya.