La Pampita es el escenario original de La Cumbrecita: el paisaje que encontraron los pioneros centroeuropeos antes de que, a fuerza de trabajo incansable, construyeran el pueblo alpino que hoy se conoce en todo Calamuchita. Es una inmensidad casi sin vegetación de altura, donde solo dominan el cielo y la montaña, y donde la hierba serrana cubre una gran superficie de la que emergen grandes rocas, en un paisaje de sierra en estado puro.
Se llega saliendo del pueblo hacia la ruta, después de unos 900 metros de caminata sin dificultad. Al llegar, se abre una amplia llanura que suele estar poblada de tropillas de caballos y rebaños de ovejas pastando en libertad, una escena que pocas veces se ve tan cerca de un pueblo turístico. Desde ahí se obtienen vistas amplias de los pinares de la zona y de la imponente mole de roca de Sierras Grandes, uno de los cordones montañosos más altos de Córdoba.
La Pampita es también un punto de partida: es el lugar elegido por quienes practican cabalgatas en La Cumbrecita, y desde aquí se accede al sendero del Cerro Cristal y al inicio de otros senderos de mayor recorrido. Por eso funciona tanto como destino en sí mismo ideal para una caminata corta al atardecer como punto de conexión hacia salidas más largas.
A diferencia de los rincones de bosque y agua que predominan en La Cumbrecita, La Pampita ofrece la otra cara del paisaje serrano: horizontes abiertos, silencio y la sensación de estar parado en el mismo lugar donde, hace casi un siglo, todo empezó.



