Sobre la excursión
Capilla del Monte es famosa por los ovnis, pero lo que realmente sorprende de sus noches es el cielo: lejos de las luces de las grandes ciudades y con aire seco, en invierno la Vía Láctea se ve a simple vista cruzando de punta a punta. Las caminatas nocturnas combinan observación astronómica, una caminata corta y los relatos que convirtieron al pueblo en la capital argentina del turismo místico.
Cómo es la salida
El grupo se encuentra al anochecer y se traslada a un punto alejado de las luces, en las afueras del pueblo o en las laderas del valle. Tras una caminata corta y sencilla, se llega a un mirador donde los guías enseñan a reconocer constelaciones, planetas y estrellas brillantes del cielo austral, como la Cruz del Sur y las Nubes de Magallanes. Algunos operadores llevan telescopios para ver la Luna, Saturno o Júpiter.
Las leyendas
Entre una observación y otra, los guías cuentan la historia de la Huella del cerro Pajarillo (1986), los avistajes que se repiten desde hace décadas y la leyenda de Erks, la ciudad intraterrena. Cada uno decide qué creer; el cielo, en cambio, no defrauda.
Mejor época
Las noches de invierno son las más limpias y la Vía Láctea se ve en su máximo esplendor. Las salidas se programan preferentemente en noches sin luna o con luna nueva, y se suspenden con nubes.
Consejos
- Abrigate mucho: aun en verano, de noche hace frío en las sierras.
- Llevá linterna de luz tenue o roja, para no encandilar.
- Ideal para hacer la noche anterior o posterior al ascenso al Uritorco.