La Estancia Jesuítica de Alta Gracia dio origen a la ciudad de Alta Gracia. Los jesuitas la adquirieron en 1643 y la convirtieron en un centro productivo con iglesia, residencia, obraje, molino y el Tajamar que regaba sus tierras. Tras la expulsión de la orden pasó por varias manos, entre ellas las del virrey Santiago de Liniers, por quien el museo lleva su nombre. Es parte del sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Qué ver
- La iglesia, con su fachada barroca de curvas y frontón, todavía en uso como parroquia.
- La residencia, con el Museo Casa del Virrey Liniers: salas ambientadas, objetos de la vida en la estancia y la historia de sus habitantes.
- El obraje, donde trabajaban los esclavos e indígenas de la estancia.
- El reloj público y el entorno del Tajamar.
Combinaciones
En el mismo día podés visitar el Museo Casa del Che y el Sierras Hotel, y completar el circuito jesuítico en Córdoba o en Jesús María.